sábado, 3 de noviembre de 2012

Cuentos de Reseros: el churrasco del negro Palomeque


Cuentos de Reseros de principio del siglo XX
Conocí a Elías Carpena en 1973 en la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”, era el bibliotecario. Luego, ya en el barrio, supe algo más de él, de su compromiso con el Museo Criollo de los Corrales en Mataderos. Su larga vida (1897-1986), dedicada a la literatura, culminó con su designación como académico de número de la Academia Argentina de Letras, ocupando el sillón “Juan Cruz Varela”, al que luego accedería mi maestro Ángel Mazei y Pedro Luis Barcia.
En 1972 escribió Cuentos de reseros(1) que logró publicar 10 años más tarde. Sugiere, en el “Testimonio preliminar” de la obra, que los cuentos que conforman el volumen se basan en relatos que los mismos reseros proferían en momentos de descanso. Don Elías los habría recogido en sus andanzas juveniles como cantor y guitarrero en la Casa Vieja (Batlle y Ordóñez y Escalada,(2) donde hoy se encuentra la Escuela de Policía) y en el bar Oviedo de Avenida de los Corrales y Lisandro de la Torre. Las referencias temporales son muy vagas, pero las circunstancias en que los reseros relataban sus cuentos están enmarcadas entre los años 1910 y 1940 (hay una referencia al impacto de la guerra europea de 1914 sobre la actividad ganadera argentina y otra sobre las carreras de cuadreras que se corrían en Isidro Casanova en los años treinta del siglo pasado). 
Con relación a los textos trascriptos a continuación, salvo el de la boga asada junto al Riachuelo que forma parte del relato de uno de los reseros, el resto refiere a las circunstancias en que los reseros se dedicaban al descanso en la Casa Vieja y eran alimentados por el cuidador (el negro Venancio Palomeque). Por ello deben ser ubicados temporalmente entre 1910 y 1930, aproximadamente.      
El churrasco(3)
“El cuidador les previno urgencia a los reseros:
“-Apuren, vamos, que en la cocina los aguarda el plato de locro y unos churrascos a la parrilla.”
“El cuidador de la casa vieja, le pidió al resero Florindo.
“-Hágame el bien, resero, acérquese a lo de la china y vea si está necesitando algo; en tanto yo aso los churrascos y los choclos, porque me asusta esto de venir el perro de ella y pegar aquí los aullidos. Escuchen el aullar: ¿no parece un cristiano echando clamores? 
“Choclos y churrascos se asaban de a poco. Enseguida estuvo de vuelta el resero con la seguridad de que la china se encontraba feliz, envuelta en un manto de humo de chamico para no ser atacada por los mosquitos. /.../.”
“Se hacía de noche. En tanto los reseros y el cuidador cenaban unos churrascos y unos choclos asados. No había palabras, pero discurría en tristes soliloquios.”
Notas y bibliografía:
(1) 1982, Carpena, Elías, Cuentos de resero, Buenos Aires, Plus Ultra.
(2) 1997, Cunietti Ferrando, A. J., San José de Flores, Buenos Aires, Honorable Consejo Deliberante, citado en http://www.villalugano.com.ar/barrio/historia/partidoflores.php, leído el 24 de noviembre de 2011.
(3) 1982, Carpena, Elías, op. Cit., pp. 39-40, 50, 115.

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